Hola soy Sara y esta es mi historia...

Como muchos de vosotros descubrí mi vocación relativamente tarde aunque desde bien niña mi corazón me lo gritaba a los cuatro vientos.

Recuerdo estar en el recreo del colegio con 6 años y mis amigas llamarme a gritos en el patio cuando a alguien le dolía algo, y yo, sin pensarlo dos veces, cogía una hoja de un arbusto, se la ponía en la herida y le daba algo parecido a un masaje. Sinceramente, no tenía ni idea de lo que hacía, ni por qué, pero funcionaba.

Estuve muchos años pensando por qué me salía ese instinto de niña, ahora creo que aquello era vocación, aunque no lo supe hasta muchos años después.


Ahora sé lo que hago, sano el cuerpo y también el alma.

 

Desde que tengo uso de razón siempre he ido a un osteópata por problemas de salud, a los 11 años desarrollé una escoliosis grave y acudí durante años a mi osteópata para evitar una cirugía que en aquel momento no daba muy buenos resultados, por lo que le debo mi vida a la osteopatía y a quién me trato con tanto mimo y esfuerzo.

Vocación

Antes de adentrarme en el mundo de la salud, busqué y estudié formaciones que no tenía nada que ver con ello. 

Pero un día la vida me dio una señal y en 2015 comencé mis estudios de Quiromasaje en EQM, la verdad que no di un duro por mi, pero mis profesores y compañeros me decía que tenía buenas manos, que transmitía paz y confianza, al terminar la formación supe que había descubierto mi vocación y que ese curso sólo había sido el primer paso.

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Mi formación

Al terminar Quiromasaje hice varios cursos, auriculoterapia donde me enseñaban a tratar distintas dolencias desde la oreja y que a demás esta reconocido por la OMS (Organización Mundial de la Salud), seguí con Vendaje Neuromuscular y Ventosas. 

Al sentir que iba por el camino correcto, que me hacía feliz ayudar a los demás, tratarles las dolencias que llevaban años soportando, decidí embarcarme en un proyecto mayor y formarme como osteópata en 2017 en Grupo Thuban durante 4 años, con su TFE y sus prácticas. 

Durante toda la carrera me desarrollé no sólo a nivel profesional, sino que también como persona. 

Formación contínua

Siempre he pensado que cuando tu trabajo es el cuidado hacia los demás, debes de estar en formación continua, conociendo nuevas técnica o descubrimientos para distintas lesiones ya sean físicas o emocionales por lo que a la vez que estudiaba osteopatía comencé a formarme como Kinesiología con Fernando Maldonado.

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¿Por qué Tensión Mandibular?

Se que puede sonar muy típico, pero creo que yo no elegí tratar estas dolencias y que me apasionaran, sino que fue al contrario y ella me encontró a mi. 

Al salir de la carrera de osteopatía acudía a mi un gran número de pacientes con esta dolencia, por lo que me puse a estudiar más sobre ello hasta que me enamoré y la convertí en mi especialidad.

Mentiría si digo que no me encanta tratarlo, a nivel físico y emocional, los resultados con las técnicas que empleo son tan increíbles que he llegado a evitar cirugías y eliminado férulas de las vidas de quienes lo sufren.